El cerebro y la belleza


El cerebro juega un papel muy importante en el momento de definir si una persona es bella o no.  

En la actualidad no existe ya un estereotipo. Con la globalización cada día se ven más bellezas exóticas y únicas. Llevar el pelo corto o largo, tatuajes, piercings, cuerpos más robustos, senos grandes o pequeños... ¡todo es válido!

La neuroestética, estudia la actividad cerebral cuando percibimos algo que consideramos hermoso. Investigaciones recientes buscan establecer cómo se relaciona esa actividad con la evolución humana. El cerebro es capaz de calificar las cosas de bellas o feas simplemente midiendo, por ejemplo, el flujo de sangre en cada región del cerebro, (corteza orbitofrontal) concentrando la relación entre el arte visual y el funcionamiento de las áreas cerebrales que procesan la información visual.

¡Los investigadores han encontrado indicios de que nuestra capacidad de apreciar lo bello puede haber sido una ventaja para nuestros antepasados remotos en la lucha por la supervivencia! Por ejemplo, en la capacidad de encontrar buenas fuentes de alimentos o identificar parejas adecuadas para aparearse. El cerebro humano siente predilección por ciertas características de los rostros que se consideran bellos. Casi sin importar de qué cultura provengamos, nos gusta la simetría, los rasgos infantiles… y las sonrisas.

Ya que no existe estándar para la belleza, ni se ha convenido en la existencia de un único grupo de características que la definan, los estudios científicos deciden concentrarse en la belleza tal y como la experimenta cada individuo según la actividad en la corteza orbitofrontal.


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